La corriente de los ríos arrastra gran cantidad de piedras. Alguna vez nos han llamado la atención la forma pulimentada y redonda que presentan. La razón de su pulimento es que tales piedras han ido limando sus aristas y asperezas al haber entrechocado unas con otras, al haber sufrido el rozamiento continuo del lecho del río y al haber sido lamidas por el agua durante años. Estas piedras reciben el nombre de cantos rodados.
El nacimiento de un río se produce siempre en zonas altas de la corteza terrestre, como las montañas o las mesetas. El descenso de las aguas se produce por la fuerza de la gravedad, que le sobliga a seguir las líneas de máxima pendiente.
A medida que pasa el tiempo que pasa el tiempo el roce del agua va erosionando el suelo y se forma el camino natural o cauce del río. El cauce será bastante estable si algún otro fenómeno natural o la mano del hombre no lo desvía.
El agua de los ríos es suministrada por sus manantiales, el agua de la lluvia y los deshielos de las nieves de las montañas. Durante el invierno, las precipitaciones de agua y nieve son numerosas, por lo que los ríos llevan abundante caudal.
Sin embargo, al llegar el verano, las lluvias se hacen menos frecuentes y la nieve ha desaparecido. El caudal se alimenta casi exclusivamente del aporte de los manantiales.
Cuando los ríos son de poco caudal puede ocurrir que sus cauces se sequen completamente durante los meses de calor.
La corteza terrestre presenta abundantes elevaciones del terreno, a las que denominamos montañas. Su origen es variado: Proceden de fracturas en la superficie, de erupciones volcánicas, de la sedimentaciń de materiales en el fondo de los mares y su posterior desplegamiento, de la creación de grandes desniveles por efecto de la erosión, etc.
Las montañas que hoy conocemos son resultado de millones de años de actividad geológica.
El hombre ha dividido el tiempo de rotación de la Tierra en 24 intervalos, denominados horas. Esta división ha sido realizada para disponer en todo momento de una medida estable.
Para fijar convenientemente cuándo empieza y finaliza la rotación, se toma como referencia el momento en el que los rayos solares caen casi perpendicularmente (cuando la sombra es la mínima). A ese momento se le ha asignado el nombre de mediodía o doce de la mañana. Los rayos solares no caen perpendicularmente sobre la Tierra en el mismo instante, sino sucesivamente, a medida que gira el planeta. Por eso hay variación horaria entre distintos lugares del mundo.