El hombre ha dividido el tiempo de rotación de la Tierra en 24 intervalos, denominados horas. Esta división ha sido realizada para disponer en todo momento de una medida estable.
Para fijar convenientemente cuándo empieza y finaliza la rotación, se toma como referencia el momento en el que los rayos solares caen casi perpendicularmente (cuando la sombra es la mínima). A ese momento se le ha asignado el nombre de mediodía o doce de la mañana. Los rayos solares no caen perpendicularmente sobre la Tierra en el mismo instante, sino sucesivamente, a medida que gira el planeta. Por eso hay variación horaria entre distintos lugares del mundo.